Comer sano y barato

Comer sano y barato: Cómo conseguir una dieta saludable con bajo presupuesto

“La forma más económica de conseguir una buena salud es cuidando la nutrición”.

¿Estás pasando por una situación económica frágil? ¿Te encuentras en una etapa laboral precaria? ¿Eres estudiante o estás desempleado?

Si por la razón que sea no pasas por un momento económico acaudalado, o simplemente quieres capitalizarte; pero a la vez, eres consciente (sino es así, deberías) de la importancia de llevar una alimentación saludable, cuyo fin es alcanzar y mantener un estado de salud óptimo que te ayudará a obtener la mejor versión de ti mismo/a, pues… este artículo te brinda unos consejos prácticos para que consigas justamente eso, comer sano y barato.

Básicamente, tienes que buscar aumentar la densidad nutricional de tus comidas y a la vez, minimizar los costes de las mismas. Y para que logres precisamente eso, te recomiendo que sigas estos 6 consejos:

 

1. PRIORIZA LA CALIDAD VS. LA CANTIDAD 

En gran parte del mundo (sobre todo en los países desarrollados), nadie enferma o muere de hambre. Por el contrario, son muchos los que enferman o mueren a causa de una alimentación abundante, pero de pésima calidad, proinflamatoria, tóxica y muy pobre en nutrientes. Y es que, a veces estamos tan obsesionados con ahorrar, que a menudo las ofertas nos desvían de nuestro objetivo principal: nutrirnos para vivir y acercarnos a la salud óptima.

A partir de ahora: los productos alimenticios llenos de calorías vacías (o tóxicas) no las aceptes ni regalados. Porque no suman, RESTAN. Te restan potencial, te restan salud y te restan vida.

Repito: toda caloría que no suma, resta.

Así que, cambia el chip y deja de pensar que comer mal es mejor que no comer, porque lo cierto es que a menudo (y por favor, grábate esto a fuego): no comer es mejor que comer mal. O dicho de otra manera, a menos que vivas en un estado de desnutrición crónica, por lo general, saltarte una comida es más sano que hacer una mala comida.

 

2. HAZ TU LISTA DE COMPRA POR ESTABLECIMIENTO

Aunque siempre deberías, cuando tienes un presupuesto limitado, es fundamental sacar el máximo partido a tu dinero. Es decir, que has de prestar especial atención a quién te ofrece la máxima calidad al menor precio. Por ejemplo, si sabes que las mejores frutas y verduras (y más baratas) las venden en el mercado, pues ve y compra ahí. Puede ser que en un supermercado encuentres a precio económico ciertos alimentos, y puede ser que, de camino a la universidad o el trabajo, encuentres en una tienda otros alimentos saludables a un precio bastante asequible. Por lo tanto, explora tu entorno, estate atento/a y aprovecha los sitios donde se ofertan alimentos de calidad a buen precio.

Así que, en lugar de hacer la típica lista de la compra por alimentos. Haz tu lista de compra por establecimientos. De forma que, cuando pases por cualquiera de ellos, sepas exactamente lo que tienes que comprar allí y sólo allí.

 

3. COMPRA COMIDA REAL, ESTACIONAL Y LOCAL

Cuando hablamos de comida real, nos referimos a la comida de verdad. Por favor, no confundas la comida con los productos ultraprocesados, piensa que, cuando algo ha pasado por tantas manos, industrias y procesos… pues a menudo, ni es muy real, ni es muy saludable.

¿Cómo encontrar comida real en tu localidad?

Explora tu entorno, descubre quién te vende la comida de aquellos que la producen cerca de ti. Con el tiempo te irás dando cuenta que, en general, los alimentos estacionales (especialmente si hablamos de frutas, verduras y hortalizas) que no han sido almacenados durante meses, ni han sido transportados cientos o miles de kilómetros, no solo son más saludables, sino también más económicos.

 

4. INVIERTE MÁS EN LOS ALIMENTOS QUE CUNDEN

He visto a mucha gente escatimar con una botella de aceite de calidad, que le puede durar semanas. Y, sin embargo, gastarse mucho más en una copa o un cubata que tan solo dura unos minutos y que, además, no solo no te aporta nada, sino que como hemos dicho anteriormente te resta, Y MUCHO.

Y aunque a veces renuncies a alimentos realmente caros, como, por ejemplo, el jamón ibérico de bellota, cuando se trate de alimentos que te van a acompañar durante varios días, como las grasas de calidad, las especias, condimentos, tubérculos, etc. No te obsesiones con ahorrarte unos centavos o algún que otro dólar (o euro) en detrimento de su calidad, porque a la larga, te va a salir caro.

 

5. LO QUE PUEDAS, COMPRA A GRANEL

Algunos alimentos como la pasta, el arroz, la avena, las legumbres secas, etc. son fáciles de guardar sin que se estropeen. Si están a buen precio (o en promoción), compra lo que puedas y almacénalas adecuadamente. Además, a menudo se hacen descuentos al comprar a granel, así que, aprovéchate 😉

 

6. REUTILIZA LAS SOBRAS

Para que no estés comiendo la misma comida una y otra vez, considera aprovechar las sobras para realizar diferentes platos. Por ejemplo, podrías una noche preparar un pollo asado y luego hacer sopa, pastel de pollo, echar un poco de arroz, etc. Con un poco de imaginación, realmente puedes tener un sinnúmero de opciones para preparar 🙂 .

Las sobras son geniales, pero son totalmente inservibles se pierden en la parte posterior de la nevera. Te recomiendo que las sobras las guardes y las organices correctamente en la nevera.  Etiqueta los restos y mantén el refrigerador organizado para evitar el desperdicio de alimentos (ver más detalle).

 

 

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Yovanny

 

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