La industria alimentaria busca su beneficio económico

A la Industria Alimentaria no le interesa tu Salud

“No conviene dar crédito a cualquiera, y se debe examinar el consejo que da otro, pues es muy frecuente aconsejar lo que conviene al que aconseja y no lo que concierne al aconsejado” Esopo.

 

La nutrición es una ciencia evolutiva que está en constante crecimiento, y de esto se aprovecha la industria alimentaria, sesgando la información disponible para adaptarla a sus propios intereses. Debes saber que a la industria alimentaria no le interesa tu salud, como a cualquier otra industria, lo que realmente le interesa es obtener los máximos beneficios al menor coste posible (uso de materias primas de mala calidad, uso de aditivos de dudosa reputación, etc.) y si con ello perjudica la salud de los consumidores, no le importa lo más mínimo.

En este trailer del documental “FED UP” se pone en evidencia lo que realmente busca la industria alimentaria, que no es más que, EL BENEFICIO ECONÓMICO.

 

UN NEGOCIO MULTIMILLONARIO, PERO… IRRESPONSABLE

A la industria alimentaria no le interesa tu salud
Todo lo que consumimos viene de una corporación concreta, y que éstas a su vez, responden a ciertos grupos de “poder”.

 

Para enfermar hay que consumir mal y para curarse es necesario seguir consumiendo, por eso no resulta rentable enseñar a la sociedad a hacer las cosas bien (educación nutricional y sanitaria), a tomar acciones para prevenir ciertas enfermedades (obesidad, diabetes, hipertensión, dislipemia, aterosclerosis…) y a alcanzar una salud óptima, ya que con ello se pondrían en peligro muchos negocios, entre otros sectores, el farmacéutico y el alimentario.

Al prevenir varios problemas de salud, mediante una educación nutricional adecuada, se ahorraría mucho dinero, pero evidentemente eso no interesa, ya que se gastaría menos y la industria tendría menos ingresos.

Promoviendo hábitos alimentarios saludables en conjunción con la práctica regular de la actividad física, muchos de los problemas de salud que aquejan a nuestra sociedad, podrían minimizarse e incluso desaparecer. Pero eso ocasionaría la desaparición del mercado de muchos fármacos, muchos alimentos superfluos creados para fomentar un consumo excesivo e irracional y, en consecuencia, desaparecería su gran negocio.

 

TODO EL MUNDO SABE DE TODO. SIN EMBARGO, MUCHOS NO ENTIENDEN CASI NADA

Nuestra sociedad está muy interesada en saber qué comer o qué no comer. Dejando de lado la parte fisiológica que es mucho más compleja, la gente está interesada en la nutrición, quiere tener el conocimiento necesario para poder decidir qué es lo mejor para llevar una alimentación lo más saludable posible. Sin embargo, no existe un conocimiento real, aunque es verdad que existen buenas fuentes de información y buenos divulgadores, lo que más abunda en internet y en las redes sociales es información de pésima calidad, que lo único que hacen es confundir al consumidor.

 

NO TE DEJES ENGAÑAR

La industria alimentaria realiza grandes campañas publicitarias para dar a conocer sus novedosos productos al público para su posterior venta. Pero no te fíes. No te dejes seducir por las campañas de marketing que nos hacen sentir importantes, que dicen que sintamos el sabor, que destapemos la felicidad, etc.

Tampoco dejes que te “vendan la moto” con alimentos funcionales y con productos dicen ser lo que no son. La industria alimentaria, va a seguir intentándolo porque lo que les importa realmente no es tu salud, sino tu dinero. Y por favor, la próxima vez que vayas al supermercado y te encuentres con un Health Claim de un producto supuestamente saludable, SOSPECHA.

Por lo tanto, mi recomendación es que lo cuestiones todo, incluso algunas recomendaciones de organismos oficiales (en ocasiones financiados por la propia industria), no te creas lo dicen en los anuncios en la tv, internet, redes sociales, revistas…

Por supuesto, nos podemos fiar de algunos comunicados de algunas autoridades alimentarias, siempre que se realicen los estudios metódicos pertinentes, pero también hay que dudar, a la vista de que, algunas cosas que ciertas autoridades decían que eran o no ciertas hace unos pocos años, últimamente se han ido desmintiendo.

 

¿Y QUÉ PODEMOS HACER?

Tienes que comer comida real
Come comida real

En mi opinión, el sistema implantado es como un bola de nieve que no dejará de crecer, a la espera de que nuestros gobiernos establezcan políticas en dicha materia, que promuevan una mayor responsabilidad y ética de la industria.

Pero mientras llegan dichas políticas, somos nosotros los que debemos empezar a darle a nuestra alimentación la importancia que se merece, tomando conciencia de lo que comemos y bebemos, la clave está en las decisiones de consumo. Para alterar positivamente el impacto de la alimentación en nuestra salud, debemos:

  1. Promover una educación nutricional básica a toda la población, empezando por los más pequeños y vulnerables, los niños.
  2. Consumir alimentos locales y de temporada, garantizando con ello una alimentación menos procesada, más saludable y más sostenible.
  3. Basar nuestra alimentación en el consumo  de comida real.  (verduras, frutas, frutos secos, tubérculos, legumbres, cereales integrales, pescados, huevos, carnes, aceites vírgenes y lácteos de calidad).
  4. Aprende a cocinar. No hace falta ser un masterchef, lo único que necesitas es conocer algunas técnicas culinarias básicas, ponerlas en práctica y que consigas que tus platos sean apetecibles. Recuerda, no puedes comer saludablemente si no le dedicas algo de tiempo a la cocina.

 

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Un abrazo

Yovanny

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